Aprendiendo cada vez más de los niños

Niñez media o intermedia

 

Corresponde aproximadamente al período comprendido entre los 6.5 y los 9 años, vale decir, entre segundo y cuarto año básico inclusive. Es una etapa que podría llamarse  de sosiego psíquico, en que afectividad no perturba y deja paso al desarrollo intelectual y cognitivo

 

  • En lo corporal, se caracteriza por ser una fase muda, es decir, hay crecimiento y engrosamiento muscular, pero las formas no cambian.  El aumento de la vitalidad se manifiesta gran vigor corporal  y actividad infatigable, no obstante que el niño logra mayor equilibrio de impulsos

 

  • La actitud positiva hacia el trabajo, debe ser capitalizada, dado que el niño se motiva por emprender empresas desafiantes: ganar competencias grupales, de curso, etc. a lo que se suma afán de convivencia y compañerismo, ánimo alegre y gregario.

 

  • El profesor adquiere gran importancia como adulto significativo: el niño lo admira, por lo que no se le debe desautorizar. Cree firmemente en la  infalibilidad del profesor.

 

  • Sin sentido de adherencia a clases, en general, forman grupos cambiantes e inconstantes, dependientes del objetivo que se fijen: competir, jugar, etc. 

 

  • Los líderes ilustran relaciones de poder, y son reconocidos como tales porque exhiben características valoradas por el grupo: fuerza y habilidad física, u otras características (en las niñas) tales como pelo largo, ropa con determinado estilo, etc. 

 

  • Más cabeza que corazón,  exigen explicaciones para todo, y es bueno dárselas, hasta donde satisfagan su necesidad. 

 

  • Emocionalmente, tienden a aparecer suficientes y autónomos. No aceptan cariños frente a otros niños, lo que no significa que no los necesiten. 

 

 

Niñez tardía

 

 

Esta etapa transcurre entre los 9 y los 11.5 a 12 años.  Podría decirse que no tiene grandes diferencias con la etapa anterior, salvo que es la antesala de la crisis puberal. Como toda crisis, culmina el período que la antecede, con la máxima armonía y consolidación de las funciones adquiridas. No obstante, este período de calma, anuncia el quiebre de las formas plenamente adquiridas,  para dar paso a otras que respondan a las demandas del desarrollo. 

 

Las características con que los textos clásicos describen este período, pareciera que ya no responden a una realidad, y que los cambios sociales y culturales han adelantado la crisis, de manera que podría describirse este período como una pre prepubertad, que se superpone en muchos niños a la niñez tardía, anunciando los cambios que se avecinan.  La prepubertad se adelanta (incluso sus correlatos fisiológicos)  y comienza a manifestarse, haciendo de esta etapa un período de grandes diferencias interindividuales, muy marcado por la superposición de una niñez tardía y de una prepubertad que se anuncia. Como decíamos, pareciera que precozmente se quisiera  ser adolescente. Especialmente en la esfera sexual,  se hace difícil continuar hablando de un período de  latencia.

 

La niñez tardía se caracteriza (clásicamente) por la plenitud de la forma infantil y el pleno equilibrio de funciones psíquicas. Continúa la actividad incesante y

la  exhibición de fuerza.  Los intereses son muy variados, con grupos diferenciados de niñas producidas, niños pandilleros (poder) y en ambos,  valor personal centrado en características externas.  Comportamiento de acuerdo a esquemas genéricos, pero también fijados en lo externo. Aumentado sentimiento del propio poder y del propio valor

 

El trato intersexos es escaso, con mutua desvalorización (este punto muy discutible en la actualidad). Aumenta el  sentido de compañerismo y amistad. Las niñas buscan la exclusividad de la amiga, no entienden de compartir las amistades.

 (aunque todavía externo)

 

Extroversión y falta de profundidad de la vida psíquica:  no se comprende la tristeza. En lo moral, se tornan críticos de mandatos y prohibiciones. La norma es lo que se hace. También en lo moral, les interesan las razones.

 

En síntesis, plena expresión de la niñez, plena consolidación de funciones psíquicas y físicas, no se explican conflictos emocionales, se esperan niños felices, armónicos, sanos, en pleno equilibrio psicológico, biológico, emocional e intelectual.  Esta afirmación, hasta hace algunos años válida para niños de hasta 12 años, en estos momentos estaría cuestionada y podría aplicarse hasta los 9 años, o hasta muy poco después. 

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